“Presos de sus deudas”: Más de 2 millones de chilenos vuelven a Dicom y dicen que “ofertas comerciales” son la principal tentación

Que la tentación acecha al consumidor no cabe duda: en Chile hay más tarjetas de crédito que habitantes, Censo mediante, ya que sobrepasan los 17 millones de unidades. Si a esto se agregan los créditos preaprobados y las facilidades para pagar a plazos, al pobre consumidor lo atosigan con ofertas. Y, como buen chileno, cae en la "trampita" marquetera.
“Presos de sus deudas”: Más de 2 millones de chilenos vuelven a Dicom y dicen que “ofertas comerciales” son la principal tentación

La estrategia publicitaria y el marketing caló hondo en el consumidor chileno. Por eso, las campañas para pagar a plazo han tenido un éxito incomparable. Al menos así quedó claro con el Informe Trimestral de Deuda Personal, efectuado por la Universidad San Sebastián y la empresa Equifax, administradora de Dicom, que reveló que en un año y medio 2,5 millones de consumidores cayeron en la temida lista negra, de los cuales 679 mil habían sido beneficiados con la medida de sacarlos de la nómina de deudores imcumplidores.

Según el estudio, la cantidad de nuevos morosos subió 105% desde junio del 2012, pasando de 480.111 a 986.441 deudores impagos, de los cuales la mayoría son mujeres.

Los mayores compromisos los tienen las personas menores de 25 años, pues representan el 20% de la morosidad total, la que sólo llega a 7,3% para los que tienen entre 25 y 29 años, para posteriormente disminuir aún más a medida que aumentan los años de la persona.

Otro punto del informe indica que los deudores de 70 años tiene una deuda promedio de $1.500.000, lo que no deja de ser preocupante, debido a que el grueso de este grupo se mantiene con pensiones que representan menos del 20% de este monto.

Esa maldita tentación

De hecho, en Chile hay más tarjetas de crédito que habitantes, Censo mediante, ya que sobrepasan los 17 millones de unidades. Si a esto se agregan los créditos preaprobados y las facilidades para pagar a plazos, al pobre consumidor lo atosigan con ofertas. Y, como buen chileno, cae en la tentación.

Ante el tema, el académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y especialista en Marketing, Pedro Hidalgo, señala que "este negocio financiero les permite a las compañías, además, generar ventas, porque mucha gente no podría comprar si no fuera a crédito. Por otro lado, uno tendría que pensar: ¿por qué la gente usa el crédito? Porque lo necesita, porque lo satisface". Ciertamente un negocio redondo.

Pese a que los consumidores chilenos se caracterizan por ser responsables con sus deudas, los sueldos sin reajustes y gastos extras afectaron el bolsillo de muchas familias que, por pérdida de trabajo u otras situaciones, se vieron obligadas a dejar de pagar.

Pero este fenómeno se arrastra desde hace un par de décadas. De acuerdo al Informe de Estabilidad Financiera de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), a comienzos del año pasado un 60% de la población estaba en condición de sobreendeudamiento.

Esto significa que a más de la mitad de los chilenos no le alcanzaba su sueldo para cubrir las necesidades básicas de la familia, pagar la luz, el agua y el gas y cancelar sus deudas.

La deuda de los chilenos

Para Hernán Calderón, presidente de la entidad que defiende a los consumidores, Conadecus, esto se debe al "libertinaje en la entrega de créditos de consumo, aumentos de cupos sin preocuparse si la persona tiene la capacidad económica para responder, la entrega indiscriminada de tarjetas y de préstamos a gente que no tiene rentas demostrables, como los estudiantes. Todo esto ha hecho que la situación del sobreendeudamiento sea dramática".

Y el problema se agudiza aún más si se considera que "los chilenos tenemos muchas fuentes para poder sobreendeudarnos que no están cruzadas entre ellas y, por lo tanto, las posibilidades de endeudamiento son ilimitadas", precisó Calderón a Cambio21.

Esto, porque una persona puede pedir un crédito de consumo a un banco, un préstamo a una caja de compensación y mantener compromisos financieros con las tiendas por departamento al mismo tiempo y sin control alguno.

Por lo mismo, Calderón advierte sobre la necesidad de consolidar la información comercial en una sola base de datos, que permita transparentar la realidad de cada consumidor. En este sentido, indica que la falta de regulación podría generar un grave problema económico, ya que muchas personas podrían dejar de pagar por falta de solvencia.

En tanto, el economista Joseph Ramos reconoce que el tema del crédito es siempre problemático porque "uno quisiera, por un lado, que la mayor parte de la gente tenga acceso al crédito porque eso facilita que pueda mejorar su nivel de vida, pero por otro lado, uno quiere evitar el sobreendeudamiento. Entonces, esa es la pequeña tensión que hay ahí".

En cuanto a la entrega indiscriminada de tarjetas de crédito, el economista señaló que "las casas comerciales son las más "generosas" con entregar tarjetas de crédito con el mínimo de condiciones. Esos son los más arriesgados. En cambio la banca es más complicada y la mitad de la población no accede a créditos bancarios, yprobablemente es esa la gente que acude a las tarjetas de las casas comerciales, porque le ponen menores condiciones y cada casa comercial controlará. Ya sabemos los líos de La Polar".

También Ramos se refirió al proyecto de ley sobre deuda consolidada, que fue reflotado a raíz del caso La Polar. En este sentido dijo, que "dicha iniciativa apunta a que haya una consolidación de todo el crédito que una persona tenga en el sistema bancario así como, en las distintas casas comerciales. Esto en aras de evitar el sobreendeudamiento".