Matrimonio: mismas metas pero diferentes ingresos

La desigualdad en los ingresos de una pareja puede causar tensiones innecesarias en la relación.
Matrimonio: mismas metas pero diferentes ingresos

En la mayoría de los casos, son las mujeres las que ganan menos, pues hay una brecha de género existente en términos de ingresos, que hemos previamente reflejado y recibido comentarios en nuestro Facebook. Sin embargo, no es extraño que suceda al revés, y sea el hombre el de ingresos menores.
No hablar en términos claros de ésta situación y simplemente convivir con ella genera momentos incómodos y sentimientos tales como:

Culpa: la parte que gana menos siente culpa si compra algo para si mismo porque no se ha ganado ese dinero propio. Es más común en la esposa, que usualmente genera menos ingresos o ninguno si es una mamá que se queda en casa cuidando de los niños.

Resentimiento: si el que gana o aporta menos a los gastos del hogar y compra cosas que no son tan esenciales crea resentimiento en el que más ingresos aporta, y genera además sentimientos de ingratitud o de que el esfuerzo no es compartido y recae en él/ella solamente.

Mentiras: ocultar la verdad al otro o directamente mentirle sobre los gastos que realiza para evitar problemas maritales en realidad los empeora cuando salen a la luz. Gastar de más y encubrirlo es uno de los peores errores que se pueden cometer con la pareja.

Sentimientos de superioridad: a veces, la persona que más ingresos genera se siente superior o con más derechos a hacer gastos o a tomar decisiones financieras de la familia por sí solo sin consultar al cónyuge.

Desigualdad: la persona que no genera ingresos o lo hace en menor medida, suele postergar o negar necesidades porque no se sienten en “derecho” de gastar dinero en ellos; así es como, muchas veces deciden evitar gastos en vestimenta, inclusive en médico o entretenimiento.

Entonces, ¿cómo evitar que se generen estas tensiones que pongan una presión negativa en el matrimonio?
Como hemos mencionado en otros artículos relacionados, lo clave en cualquier buena relación con respecto al manejo de las finanzas, es la comunicación.
Con ésta idea en mente, les recomendamos que:

Hablen y compartan sus necesidades.
Cuando las líneas de comunicación fallan, todo se desequilibra dando lugar a cosas nocivas.
Si uno siente culpa por gastar un dinero que no gana, o si tu pareja está gastando demasiado o a veces no te atreves a pedirle dinero para algo necesario, tienen que hablarlo y compartir las necesidades de cada uno, de manera que ninguno se sienta menos que el otro o con menos derechos.
Aunque uno de ustedes gane menos, quizás esté haciendo una labor importante en la casa o ayudando de otras formas.
Hay una confianza de base, pues tienen que fortalecerla con ésta interacción sincera sobre las cuestiones financieras. Hablando de manera amable y cariñosa, sin acusar al otro es como se debe empezar.

Hagan un presupuesto
Pongan en común los gastos variables, fijos y los ingresos del hogar; sin olvidar de incluir las necesidades de cada uno.
La clave es respetarlo luego, sin que uno cargue con la responsabilidad de tener que “complacer” los caprichos del otro, y/o sin que ninguno se sienta inferior al otro y deba postergar o incluso abandonar la idea de comprar algo que necesita.

Aquí algunos consejos sobre cómo manejar el dinero juntos
1. Tengan reuniones financieras
Hacerlo al menos 2 veces al mes fortalecerá la comunicación y será un buen canal de expresión constante sobre lo que quieren, necesitan, si hay que realizar ajustes o simplemente para ver que todo va bien.
La primera a mitad de mes para evaluar el rumbo y la segunda a fin de mes para asegurarse que tienen las cuentas al día

2. Dividan tareas
Aunque uno de los dos gane menos, no significa que trabaje menos. En el caso de las mujeres, aunque deban quedarse en casa cuidando del bebé, es una tarea que requiere también dedicación y hay que reconocer su valor.
Lo ideal es que cada uno aporte su granito de arena en las responsabilidades y obligaciones del hogar para que nadie sienta que está haciendo más que el otro, y de igual forma, saber ver el esfuerzo del otro aunque eso no genere igual o más ingresos.

Después de todo un matrimonio es un equipo, tienen que empujar para el mismo lado y no convertir la relación en una competencia.
No dejen que asuntos financieros deterioren la relación, más bien conversen honestamente y planifiquen juntos cómo manejar las desigualdades y cómo caminar juntos y en la misma dirección.