Conozca la diferencia entre un crédito "bueno" y otro "malo"

Antes de pedir algún crédito, ya sea de consumo, vehicular o hipotecario, hay que preguntarse ¿estoy pidiendo dinero prestado porque quiero algo o porque lo necesito?
Conozca la diferencia entre un crédito "bueno" y otro "malo"

Todos, en algún momento de nuestras vidas hemos usado el crédito. Tenemos tarjetas de crédito, un crédito vehicular o hipotecario. Todo eso está muy bien, sólo que hay que aprender a distinguir entre el crédito “bueno” del crédito “malo”.
Para lograr este objetivo hay que preguntarse: ¿para qué estoy pidiendo prestado el dinero? (Recuerden que usar la tarjeta de crédito es pedir prestado y luego hay que pagarlo). Y la respuesta es muy obvia. Pedimos prestado dinero porque no tenemos suficiente efectivo para lo que necesitamos o queremos en ese momento. Lo que nos lleva a nuestra segunda pregunta: ¿lo quiero o lo necesito?; ¿estoy pidiendo prestado porque quiero esto o porque lo necesito?

LAS CARACTERÍSTICAS DE UN CRÉDITO BUENO

La diferencia entre el crédito “bueno” y el crédito “malo” es que el “bueno” debe ayudarte a conseguir una inversión a largo plazo, debe servirte para hacer un patrimonio.
Puedes pedir un crédito para comprar una casa o pagar la maestría y el doctorado. Los simples mortales no andamos por la calle con la cantidad de dinero suficiente en el bolsillo (ni en nuestras cuentas) como para comprar una casa en efectivo, por eso, en estos casos, resulta “bueno” pedir un crédito.
En el lenguaje de los financieros hay un término muy común para describir al crédito “bueno”. Ellos le llaman “apalancarse”. Ese crédito debe funcionar como palanca para que, en el largo plazo, tengas más riqueza.

CUÁLES SON LOS CRÉDITOS MALOS

Aunque parezca que comprar un auto nuevo aumenta tu riqueza, en realidad hace todo lo contrario. Comprar un auto no es una inversión, es un gasto, es consumo. Porque una vez que lo sacas de la concesionaria ya perdió valor y unos tres o cuatro años más tarde, cuando quieres cambiar de modelo, es posible que sólo consigas venderlo por la mitad de lo que te costó. Además de todos los pagos de gasolinas, mantenimientos, lavados y otras cuentas que hay que pagar por tenerlo.
Comprar un auto a crédito podríamos decir que es un crédito “malo” y en realidad, todo lo que sea consumo es un crédito “malo”. Tener un ataque de compras, por una depresión y pagar con la tarjeta de crédito, también es un crédito “malo”. Este tipo de créditos son préstamos que asumimos a corto plazo, por los que tenemos que pagar un interés (o sea, nos sale más caro) y que cuando lo terminemos de pagar serán autos, ropa, vacaciones u otras cosas que no nos darán la posibilidad de incrementar nuestra riqueza.

GASTAR NO ES LO MISMO QUE INVERTIR

La idea no es prohibir darse un gusto y no gastar ni un peso, no está nada mal irse de vacaciones, comprarse cosas que nos gustan y queremos, o tener un auto. Esas cosas nos hacen la vida agradable. Lo único que hay que tener en cuenta es la diferencia entre gastar e invertir. Gastar no aumenta nuestra riqueza, invertir sí.
Es muy importante no romper el equilibrio entre lo que tenemos y lo que debemos para que, una vez que dejemos de trabajar podamos tener una vida agradable y sin carencias.