Blog de Consejos

Cuando se trata de buscar una vivienda propia, las opciones son muchas, y una de las decisiones más importantes es si comprar una nueva o usada. Actualmente, algo que muchos compradores hacen es buscar una vivienda “de segunda” para luego de la adquisición, proceder a remodelarla y ahorrar un poco.

Cuando necesitan dinero, muchas personas recurren prestamistas, casas de empeño y otros negocios, en lugar de buscar una opción en el sistema financiero. Es por eso que muchas veces resultan estafados, pues terminan aceptando opciones y métodos poco confiables para obtener el dinero que necesitan.

El estrés del día a día puede agotarnos más de lo que pensamos, es por eso que muchas personas deciden emprender pequeños proyectos personales que las ayudan a despejar su mente y, en muchos casos, también a aumentar sus conocimientos, productividad e incluso, ingresos.

Al momento de solicitar algún tipo de crédito, el cliente es evaluado para ver qué tan riesgoso es otorgarle el dinero. Es decir, toman en cuenta cómo se ha comportado antes con sus deudas, cuánto recibe de ingresos, entre otros factores. Esta evaluación no es ni tan dura ni tan suave, y permite que los bancos deduzcan si vale la pena o no arriesgarse con esa persona.

Comprar una vivienda no es un gasto que se supere de un día para otro. La mayoría de este tipo de compras se realizan a través de un crédito hipotecario que tiene como plazo hasta 30 años; es decir, tres décadas pagando para que su inmueble sea totalmente suyo.

Cuando se trata de un crédito de plazo largo como los hipotecarios, que pueden tomar hasta dos décadas en ser cancelados, uno de los temores es qué pasará si me atraso. Y es que en todos esos años, ¿habrá quienes no se atrasen ni una sola vez?

El inicio del año es una fecha que sorprende a muchos con los bolsillos vacíos debido a los gastos realizados en navidad y año nuevo. Es por eso que se le conoce como ‘la cuesta de enero’. Sin embargo, hay quienes vienen arrastrando malos hábitos financieros durante todo el año y enero no hace más que acentuar lo que ya se sabe: hay que cambiar de costumbres si quiere dejar de estar quebrado.

La tarjeta de crédito puede ser un buen amigo o un dolor de cabeza, pero todo dependerá de cómo se use. Y es que la principal forma de conseguir cierto ahorro es controlando cuánto la usamos y en cuántas cuotas se difieren los pagos, que es lo que genera más intereses.

Toda historia tiene dos opciones: tener un final triste o uno feliz. Con las historias financieras pasa lo mismo, puede que le vaya bien con cierto producto o que le vaya mal. Sin embargo, el resultado dependerá de la gestión que realicemos, es decir, qué tan bien manejemos el producto en cuestión.

Cumplir el sueño de la vivienda propia fue posible para muchos durante el 2016; sin embargo, muchos otros no estuvieron en la misma situación y continúan viviendo en un lugar arrendado o de sus familiares. Esto sucede porque a pesar de que el crédito de vivienda tiene mucha acogida, son también muchas las barreras que impiden que gran parte de la población acceda a ellos.