Blog de Consejos

A veces, uno pierde la guerra financiera, no tanto por los muchos enemigos de la paz financiera, sino por haber ido a la guerra sin fusil.

La felicidad es una cosa y la diversión es otra. Entonces, ¿Qué es la diversión?
Bueno, es ir al cine, ir a la playa, salir a comer, ir en un crucero. Definitivamente el dinero puedo comprar esto (o la tarjeta de crédito). Es más, recomiendo que en su presupuesto incluya algo para comprarse un poco de diversión.

¡Falta poco para la Navidad, no permita que le sorprenda nuevamente este año!

Durante mis años de estudio, análisis y asesorías en temas de finanzas personales he encontrado que el principal problema que tienen las personas en el manejo de sus cuentas, es no poder controlar las emociones asociadas al dinero y a lo que pueden adquirir con él.

Hay un dicho muy popular: “El que nace pa' maceta, del corredor no pasa”. En otras palabras, su cónyuge, ya sea gastón o ahorrador, aunque tome control sobre el dinero, seguirá con las mismas tendencias.

Cuando se trata de invertir dinero, tenemos que fijar la mirada a donde queremos llegar. Es como en el fútbol. Tiene que correr hacia donde vaya el balón. No mande el pase a donde estaba, porque ya arranqué, póngalo enfrente, hacia donde voy. Cuando maneja es igual, si pone la mirada al retrovisor y no al volante, llegará al hospital pero en calidad de paciente y no de visitante.

Muchas veces asociamos recibir dinero extra con ganarnos la lotería o recibir una millonaria herencia.

De acuerdo a un reporte del USDA, el costo proyectado para criar un niño nacido en el año 2012 es U$241,080. Mi reacción inicial es de terror al ver ese tipo de proyección. Al mismo tiempo, desde el punto de vista de un padre puedo decir que el tener familia es algo extremadamente satisfactorio.

Cada industria tiene su propio vocabulario, ¿a poco no? Cada industria tiene sus palabrotas de más de cuatro sílabas, me imagino que es para impresionarle, o quizás para confundirle, o para tener el privilegio de, simplemente, cobrarle más. ¿Le ha pasado que luego de hablar con un abogado, al salir de su oficina, usted está más confundido que cuando entró?

Si nos pidieran describir a un millonario muy seguramente empezaríamos refiriéndonos a sus lujosas viviendas, exaltando los exclusivos automóviles en los que transitan y envidiando sus días de compras en reconocidos almacenes alrededor del mundo.