Planificación financiera y flujo de caja personal

Enviado por Roberto Darrigrandi el Lun, 21/04/2014 - 14:44

El flujo de caja debiera ser la base tanto de la planificación financiera de personas como de los negocios, lo que se explica constatando que en la vida real sólo se puede extinguir deudas o adquirir activos financieros con caja, esto es, con efectivo, vale vista o cheque (con fondos obviamente).

Luego, en el caso de las empresas yo no saco nada con tener un negocio que genere una utilidad contable interesante pero que no genere un flujo de caja positivo y atractivo, ya que la utilidad es una representación de un resultado positivo desde el punto de vista de los principios contables, pero lo que realmente crea valor es la capacidad de generar flujos de caja en los negocios.

Lo mismo ocurre con las personas, toda vez que la forma en que éstas tienen de tener una vida financiera y personal tranquila es siendo capaz de al menos cubrir todos los gastos mensuales básicos con los ingresos que se pueden generar con el trabajo o las inversiones que se poseen.

¿Cómo se debe armar el presupuesto de caja?.

  • Los Ingresos:
  • Lo primero es comenzar por la generación esperada de ingresos, que es la base de todo análisis, en el sentido que un determinado nivel de ingresos permite planificar y llevar a cabo un determinado estándar de gastos.

    Para la mayoría de las personas activas, su gran o única fuente de ingresos es el generado por su trabajo como dependiente o independiente, siendo normalmente más estables los generados como empleado que como emprendedor.

  • Los Gastos:
  • Los egresos de caja (gastos), hay que considerar las categorías de gastos ordinarios y extraordinarios.

    En el caso de los gastos ordinarios, hay que incluir aquellas partidas que bajo cualquier circunstancia uno tiene que asumir en forma regular, tales como el arriendo o dividendo de la casa o departamento; las cuentas de los servicios públicos (luz, agua, gas, teléfono, internet, etc); la colegiatura o universidad; los seguros; la bencina y peajes del auto; y los gastos comunes, entre otros.

    En el caso de los gastos extraordinarios, hay que considerar los imprevistos por enfermedades por ejemplo, así como las inversiones que se deben realizar para, por ejemplo, mantener la casa en buen estado, como podría ser el pintado de ésta.

    Finalmente, dada la incertidumbre en la capacidad de generación de ingresos que normalmente existe, porque los gastos son usualmente “a todo evento”, es que es muy importante generar capacidad de ahorro, de manera de contar con algún fondo para ser utilizado en caso que los ingresos sean menores que los gastos por un cierto período.

    Por otra parte, también es útil contar con un respaldo financiero, ya sea líneas de crédito, tarjetas (con cupo disponible) o incluso capacidad de tomar un crédito de consumo para enfrentar períodos de desfase entre los ingresos y gastos de una persona.

    Si el período en que se espera este desajuste es largo, la solución pasa también en “ajustarse el cinturón”, ya que, de lo contrario, tampoco va a existir la capacidad de pagar en el futuro el crédito o las tarjetas utilizadas con un propósito temporal.

    En cualquier caso, la gran utilidad de confeccionar un presupuesto de caja en forma periódica es que permite adelantarse a este tipo de situaciones y, por lo tanto, tomar decisiones correctivas con mayor tiempo.

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    Sigue a Roberto en Twitter: @rdarrigrandi

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