Los jóvenes y el Dinero

Enviado por Laura M Rodriguez el Lun, 15/07/2013 - 17:46

La juventud es la etapa de la vida en la que la independencia y la realización personal son protagonistas.
Los jóvenes pretendemos tener el mundo a nuestros pies y es a través del consumo que alcanzamos el “poder” al que aspiramos desde que éramos niños.
Una vez que empezamos a recibir nuestros primeros ingresos, nuestro afán por dejar de utilizar transporte público, cenar en reconocidos restaurantes y sorprender a nuestra familia y amigos con una que otra invitación, comienza a tener un verdadero impacto en nuestras finanzas personales.
Cuando recibimos nuestro primero salario, nuestra autonomía se engrandece y me atrevería a decir que falsamente empezamos a creer que hemos dejado de depender, generalmente, de nuestros padres; generalmente estos primeros pagos no representan una suma exorbitante pero para nosotros recibirlos es un símbolo de satisfacción, de control y de triunfo.

Pero, ¿En qué gastamos los jóvenes nuestro dinero?
Frente a esta pregunta tenemos una realidad: Los jóvenes no ahorramos dinero de nuestros primeros sueldos, lo gastamos todo. Siendo salarios realmente bajos si los comparamos con el costo de vida del país, resulta muy difícil ahorrar algo de dinero si lo que tenemos en mente es consumir bienes y servicios para demostrarle a nuestro entorno que crecimos, que somos autónomos y libres y que finalmente hacemos parte de la sociedad de consumo.

A continuación veamos el top de los gastos más comunes de los jóvenes:
1. Actividades de diversión: Viajes, cine, fiestas, salidas de fines de semana, planes con amigos.
2. Compras: Ropa, aparatos tecnológicos, regalos
3. Invitaciones a terceros: Almuerzos, cenas, eventos
4. Cuidado personal: Spa, peluquería, gimnasio

Ser joven se relaciona con diversión y despreocupación, lo cual no debería ser un argumento válido para no pensar en el futuro. Es cierto que nadie tiene la vida asegurada, pero si sabemos que es en esta etapa, cuando empezamos a aterrizar nuestros sueños y a alcanzar nuestros objetivos y deberíamos reconsiderar la forma en la que distribuimos nuestro dinero. Sería favorable evaluar cuáles de esos gastos son importantes y cuáles son momentáneos; desde el instante en que recibimos nuestros primeros ingresos, el ahorro debería jugar un papel muy importante si queremos alcanzar propósitos concretos a futuro como Viajar, continuar estudiando, comprar vivienda o comprar un carro. Mientras no establezcamos prioridades y creamos que pensar en el mañana es una pérdida de tiempo vamos a seguir incurriendo en obligaciones que a lo mejor nos lleven a perder y a postergar nuestros verdaderos ideales. Nunca la solución estará en la cantidad de dinero que recibamos sino en la forma en la que lo distribuyamos; tengamos siempre presente que “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos.”

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