Financieramente ¿Cómo nos comportamos las mujeres?

Enviado por Laura M Rodriguez el Mié, 06/03/2013 - 00:54

Para nadie es un secreto la existencia de numerosas diferencias entre los hombres y nosotras, las mujeres. Se comenta que las mujeres podemos hacer más cosas a la vez, que los hombres tienen más destreza con los números y las matemáticas, que las mujeres tienen más habilidades para el aprendizaje de nuevos idiomas y como estas muchas más comparaciones que confirman la distinción entre géneros. Esta distinción se hace igualmente visible cuando hablamos del manejo del dinero y del cuidado de las finanzas personales; lo que puede ser un gasto innecesario para alguno quizá sea prioritario para otro.

Esta vez quiero analizar y hacer énfasis en el comportamiento financiero de nosotras. Generalmente destinamos una gran cantidad de tiempo a las compras, detallamos y evaluamos minuciosamente cada producto que queremos adquirir pero ¡sorpresa! Solamente comparamos las características del producto y no su precio. Nuestras decisiones de compra están fundamentadas en la calidad y el prestigio aunque esto nos lleve a gastar más dinero del que teníamos presupuestado. Como preferimos destinar mucho tiempo a nuestras compras, por lo general terminamos comprando cosas que no son necesarias ni urgentes. Esto no resulta ser un inconveniente porque la “prevención” hace parte de nuestro argot cotidiano: llevamos siempre dinero de más por si nos antojamos de alguna otra compra y la tarjeta de crédito es prácticamente nuestra compañera inseparable. A pesar de la organización que caracteriza a nuestro género, la emocionalidad le juega una mala pasada a nuestro presupuesto. Podemos haber establecido un rubro de dinero para cada gasto que tendremos, pero si consideramos que un egreso extra es realmente importante para nosotras estamos dispuestas a endeudarnos e incluso a sacrificar la estabilidad de nuestro bolsillo.

Si nos preguntáramos cuáles son las cosas que compramos con mayor frecuencia, cuáles son aquellas adquisiciones que consideramos inaplazables y urgentes, muy seguramente encontraríamos esta jerarquía:
1. Ropa (blusas, chaquetas, vestidos, pantalones, ropa interior)
2. Zapatos
3. Accesorios
4. Maquillaje y perfumes
5. Peluquería
6. Aparatos tecnológicos para el pelo

Si bien es cierto que las mujeres preferimos, a diferencia de la mayoría de los hombres, invertir más dinero en nuestra apariencia y presentación personal, no podemos permitir que estos egresos conviertan nuestras finanzas personales en catástrofe. La principal recomendación para nosotras, amantes de la calidad y de la organización, es que encontremos un punto medio entre la razón y la emoción a la hora de realizar nuestras compras; si establecemos un presupuesto en el que detallemos los gastos que obligatoriamente tendremos que cumplir (Mercado, transporte, servicios públicos, pensiones, cuidado personal), nos daremos cuenta con precisión de la cantidad de dinero que podríamos destinar a nuestros “gustitos” y de esta manera estaremos más atentas a controlar nuestro presupuesto, evitaremos incurrir en deudas y a futuro garantizaríamos nuestra supervivencia financiera si una grave crisis tocara a la puerta de nuestras finanzas personales.

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