Esto es lo que puedes ganar y perder si tienes una tarjeta de crédito en tus veintes

Enviado por Equipo Comparabien el Jue, 15/08/2019 - 11:13
Tener una tarjeta siendo joven es ser estúpido, piensan algunos, pero en realidad puede representar más ventajas de las que consideras. Y por supuesto, también algunos riesgos.

¿Ser joven y querer una tarjeta de crédito es una locura? ¿Algo que no se recomienda? ¿La peor decisión en medio de tus veintes? Tranquilo, que en la realidad no se trata de un asunto blanco o negro.

Lo cierto es que las tarjetas de crédito son un instrumento financiero bastante atractivo para todos, sobre todo porque traen beneficios que nos ayudan a sacarles aún más provecho y alcanzar nuestras metas. Pero también es verdad que es necesario aprender a manejarlas para poder utilizarlas bien, pues así como nos ocasionan muchas alegrías, también pueden ser las causantes de una gran pesadilla, sobre todo para los jóvenes.

Estar en los veintes y empezar a trabajar es sinónimo de independencia, de empezar también a pagar tus gastos, decidir acerca de tu dinero, entre otros factores que los jóvenes empiezan a vivir. Y también significa que ya puedes adquirir una tarjeta de crédito y decidir cómo es que la usarás.

Si estás pensando que los plásticos son del diablo y eres un joven no debería tenerlos porque te llevarán por el camino del mal, ¡tranquilo! Te invitamos a conocer qué es lo que estos instrumentos pueden aportar a tu vida y a decidir tú mismo si valen o no la pena.

1. Te ofrece beneficios
En primer lugar, los plásticos traen beneficios que pueden ser aprovechados. Estos dependerán del tipo de tarjeta que elijas. Hay de las que permiten acumular descuentos en bares y restaurantes de moda, estas son pensadas principalmente para los jóvenes, pues les dan descuentos en los lugares que suelen frecuentar.

También están las tarjetas pensadas en los viajeros, que permiten acumular millas, accesos a salas VIP en aeropuertos, que incluyen seguro de viajes, etc. Así, cada perfil puede encontrar una tarjeta que se acomode a sus necesidades y lo importante es escoger la que sí les convenga.

2. Cosas gratis
¿Gratis-gratis? ¿Sin pagar nada por ellas? ¡Así es! Muchas de las tarjetas permiten que acumules puntos que luego pueden ser redimidos por vales de consumo en supermercados o en catálogos con diferentes productos como perfumes, bolsos, accesorios de viaje, del hogar, de escritorio, entre otros.

3. Acceso a mejores tratos
Al darle un buen uso a los plásticos, en los meses siguientes comenzarán a llegar las ofertas no solo para mejorar el plástico con tasas de interés más bajas o tarjetas de un perfil más exclusivo, sino también ofrecimientos de créditos de consumo con tasas de interés preferentes o tratos convenientes. Esto porque se evidencia que eres un buen cliente.

4. Las entidades financieras te conocen
Para tener acceso a los instrumentos financieros es necesario desarrollar un buen historial crediticio. Si en el futuro deseas solicitar un crédito hipotecario o uno de auto, será importante que haya cierta historia y registro de tu comportamiento como cliente. Las tarjetas de crédito ayudan a que te muestres al mundo, y aparezcas en el mapa de las entidades financieras, sobre todo si eres un cliente que ha demostrado no representar un riesgo para el banco.

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¿Y si se convierten en un riesgo…?
Las tarjetas de crédito comienzan a convertirse en algo negativo cuando comienzas a faltar el control. Si eres una persona que no puede controlar su forma de gastar, es mejor tratar de ir con cuidado, paso a paso, ya que las tarjetas de crédito pueden ser mucha tentación.

¿Qué puedes hacer? En primer lugar, no pensar en tu tarjeta como dinero adicional. Ten en cuenta que solo es dinero prestado, que deberás pagar en un mes. Por otro lado, busca no abusar de las cuotas, ya que terminarás pagando dinero adicional a modo de intereses. Aquí lo importante es saber que este financiamiento es recomendado cuando se trata de una compra grande, pero incluso en esas circunstancias debes seleccionar un número de cuotas moderado.

Otro punto que puede resultar conveniente, es tener un límite en el uso de tu línea de crédito. Para que sigas siendo bien visto por las entidades financieras, busca no utilizar más del 30% o 40% de tu línea mensualmente. Esto demuestra que la tarjeta es un accesorio y no algo en lo que te apoyas para cubrir tus gastos mes tras mes.

Si mantenerte a flote con la tarjeta es algo que te cuesta, la recomendación es que seas un poco más firme y marques un número de veces máximo en la que puedes usarla. Además, limítate a solo una tarjeta hasta que puedas decir que eres un maestro manejándola.

Johanna Bernuy | Periodista y blogger

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