El crédito es un permiso

Enviado por Andrés Gutierrez el Lun, 24/11/2014 - 19:44

El mundo está gritando que si no tiene crédito, usted no es nadie. Hace tres décadas esto solo se escuchaba en Estados Unidos. Los bancos se dieron cuenta de las increíbles utilidades que genera dar dinero prestado a la gente de clases media y baja. Esto causó una expansión nuclear en el mundo del crédito y, en menos de lo que canta un gallo, la gente ya no podía imaginar comprar una casa o un carro sin pagar intereses. Lo chistoso es que los abuelos de esta generación veían la deuda como un pecado, y los que pedían prestado para comprar su casa, lo mantenían como un secreto familiar, en lo más profundo del baúl. Era penoso que otros supieran que debían su casa.

A principios de este siglo, se desató la misma expansión nuclear de crédito en Iberoamérica. El inicio fue lo que hoy conocemos como el microcrédito, que significa comprar a cuotas directamente con la tienda. Después, vinieron agresivamente los préstamos de hipoteca por nómina y ya casi llegamos a donde se encuentra Estados Unidos, donde las tarjetas de crédito se reparten como volantes de propaganda.

El crédito es simplemente un permiso para aparentar lo que no se es. El crédito permite que el niño, que todos llevamos dentro, salga a jugar y haga berrinches por algo que se le antojó. El crédito da rienda suelta al sentimiento de, “me lo merezco”. Si su abuela le escuchara decir eso, ella le diría, “tú no te mereces nada, a menos que tengas el dinero”. Básicamente, la gente se arrodilla para que le den préstamos y pagar intereses. Lo cual, en retorno, les da el privilegio, en el futuro, de pedir cantidades más grandes y pagar mucho más en intereses.

Otros hasta se vuelven héroes creyendo que, si no compran al crédito, la economía se viene abajo. Esa es la mentira que quieren que creamos los que dan dinero prestado. Es mentira que usted pueda vivir un nivel de vida más allá de sus posibilidades. Cuando debe, y la deuda empieza a crecer, la única sensación es de esclavitud y depresión cuando hace pagos y pagos, y el dinero no rinde. Si no le alcanza con lo que gana hoy, qué le hace pensar que le va a alcanzar mañana, cuando el dinero sea menos porque tiene una parte de su sueldo comprometido. La única deuda que se puede justificar es una hipoteca, porque se está comprando algo que aumenta su valor y eso, solo si se hace con sabiduría. El país de los Estados Unidos de América sufrió una de las peores crisis en su historia por las hipotecas basura que se le dieron a todo mundo.

Lo que dijo la abuela sigue siendo el mejor consejo, “Si no tienes el dinero, no lo compres.”
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