Capital de Riesgo y Emprendimiento

Enviado por Roberto Darrigrandi el Lun, 26/05/2014 - 11:26
Capital de Riesgo y Emprendimiento

Uno de los temas más relevantes a nivel país está relacionado con las tasas de crecimiento, para lo cual el emprendimiento y la innovación son claves para alcanzar niveles de dinamismo que permitan crecer a tasas en torno al 5% anual.
Para lograr lo anterior se necesita, entre otras medidas de políticas públicas, desarrollar decidida y vigorosamente el capital de riesgo a fin de potenciar el desarrollo de nuevos emprendimientos.

¿De qué se trata y por qué es importante el capital de riesgo?

En términos simples es una forma de financiar empresas que están naciendo y que no tienen un historial que permita confiar en sus resultados. Por lo general se trata de negocios que ofrecen alta rentabilidad, orientados a un mercado en crecimiento con una demanda potencial importante y con posibilidades de conquistar mercados externos. El sector como tal existe hace muchos años en muchos países de la región, y en el caso de Chile, por nombrar uno, existen cerca de US$ 300 millones disponibles para capital de riesgo.

Su importancia deriva de múltiples beneficios que esta actividad puede generar, tales como creación de nuevas fuentes de trabajo; modernizar y profesionalizar empresas; acelerar el aumento en la productividad del país; ampliar y diversificar exportaciones; entre otros.

Por otra parte, los fondos de inversión que invierten en capital de riesgo le aportan a los emprendedores no sólo recursos financieros, sino que los apoyan en su definición estratégica, con redes de contactos y generan una mejor llegada con otras fuentes de financiamiento, entre otros, todo lo cual se denomina “smart money”, esto es, dinero inteligente.

Sin embargo, lo anterior implica una serie de exigencias a los emprendedores en términos de, por ejemplo, formalidad, profesionalización, contar con planes de negocio estructurados y perder el miedo a no ser siempre quien controle el 100% de la empresa, lo cual muchas veces es una importante barrera para concretar el aporte de capital de un fondo de capital de riesgo a una empresa pequeña o mediana, típicamente de propiedad familiar.

Cabe destacar que en los últimos años hemos visto un importante desarrollo de estos de fondos de capital de riesgo a nivel latinoamericano, muchas veces con un fuerte apoyo público a través de distintas líneas de financiamiento tanto a emprendedores como al capital de riesgo.
En definitiva, la industria de capital de riesgo se encuentra en una posición expectante en nuestra región y próximamente debiéramos empezar a ver los resultados concretos de los esfuerzos privados y públicos en este ámbito.
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